Ajustado a los movimientos astronómicos del Sol y de la Luna, el santuario celtibérico de Segeda (siglo II d.C), en Calatayud, servía como un calendario perfecto. Científicos de la Universidad de Zaragoza han comprobado la exactitud de este calendario de ciclo lunisolar, el único de la Antigüedad conservado en la región mediterránea. La construcción de este calendario requirió altos conocimientos geométricos y astronómicos, ya que en una construcción horizontal, de planta romboidal y sin paredes ni techumbre, se resolvieron los cálculos anuales del movimiento del Sol (solsticio y equinoccio) y la Luna, como la Parada Mayor de este astro, que corresponde al ciclo de Metón, de 19 años. Este calendario, además de marcar el tiempo, estaba relacionado con el culto solar. Cálculos arqueoastronómicos, presentados ayer en Alejandría, revelan la alineación perfecta de este calendario. Por ejemplo, la bisectriz de su piedra angular está alineada con la elevación destacada en el horizonte, el cerro de la Atalaya, precisamente en el ocaso solar durante el solsticio de verano.
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