Extremadura era la tierra de las grandes dehesas, de los encinares centenarios; la tierra de la ganadería, donde se nutrían numerosas piaras de cerdos, rebaños inmensos de ovejas y manadas magníficas de yeguas y vacas. Fue también la tierra de los conquistadores, aquellos héroes que llevaron la fe y la civilización española a América. Los más famosos nacieron en las provincias de Cáceres y Badajoz. Al nombrarlos, muchos todavía nos estremecemos de emoción y orgullo patrio.
Hernán Cortés, Pizarro, Orellana, Almagro o Balboa, cuyo valor sólo había sido superado anteriormente, tal vez, por Viriato, quien derrotó a muchos cónsules y capitanes de Roma siglos antes de Jesucristo. Viriato fue asesinado por los viles romanos en su tienda, mientras dormía.
Los extremeños han sabido empuñar, con el mismo talento, la espada y la pluma de escribir. Como ya nos hemos referido sumariamente a los hombres de armas, es justo que citemos a algunos de los varones de la pluma.
Efectivamente. Componen una pléyade de filósofos y humanistas. Francisco Sánchez, el Brocense (natural de Las Brozas), Pedro de Valencia; Juan de la Encina y Torres Naharro, dramaturgos; pintores, caso de Zurbarán y Morales; hombres de ciencia universal, como aquel gran sabio que preparó la Políglota de Amberes, don Benito Arias Montano, etcétera.
No obstante, quienes tienen más renombre son los Conquistadores. Pedro de Valdivia domeñó Chile con tan sólo 50 soldados; Cortés se apoderó de Méjico con 315 españoles; Perú cayó en manos de Pizarro y sus 227 bravos muchachos. Se enfrentaron a millones de indígenas mandando poco más de un pelotón o una compañía, en términos actuales.
¿Y sus armas? Diez escopetas (Cortés) y tres (Pizarro). El arsenal se completaba con ballestas algo oxidadas. Al respecto, contiene un carácter épico extremo (de Extremadura) la gesta de Hernán Cortés. El 4 de marzo de 1519 desembarcó en Veracruz y derrotó en Tabasco a un ejército de 40.000 hombres.
Pero después advino la Noche Triste, cuando miles de canoas indígenas cercaron a los españoles, más de la mitad de los conquistadores se ahogaron, y perdióse la artillería y los bajeles.
Un episodio deprimente (no todo iba a ser lirismo épico) fue la muerte de Pizarro en 1514, apuñalado por sus compatriotas en otra de las guerras intestinas que conforman uno de los deportes nacionales más repetidos y eximios. Aquí, en vez de aumentar la cultura, la ilustración y la convivencia pacífica, se prefiere matar.
Pero Extremadura acaba de ser rebautizada como Extremasex, pues la actual Junta de Extremasex, y más concretamente el denominado Consejo de la Juventud de Extremasex y el Instituto de la Mujer, han despilfarrado 14.000 euros (no es mucho en estos tiempos de las estafas multimillonarios de los políticos) en un folleto (El placer está en tus manos) que promociona e incentiva la masturbación, los juguetes sexuales y los aceites lubricantes.
Al parecer, los socialistas extremeños creen que uno de los instrumentos para combatir el capitalismo, frenar el paro y aumentar la cultura, es –digámoslo sin circunloquios- que los jóvenes (y las jóvenas) aprendan a hacerse pajas. ¿O no? ¿O será el nuevo socialismo?
En esta misión (ni la Institución Libre de Enseñanza se hubiese atrevido a tanto) no sólo colaboran los ayuntamientos donde ahora estarían empadronados Cortés, Pizarro u Orellana (Mérida, Trujillo y Castuera) sino un sex shop de Lavapiés (Madrid), Los placeres de Lola. Grotesco. ¿O no?La progresía fashion es tan banal como necia.