La Tierra se encuentra a una distancia media de unos 150.000.000 kilómetros del Sol, pero la luz de la estrella centro de nuestro Sistema Solar no llega a nuestro planeta de manera homogénea. Los días otoñales tan soleados como los que estamos teniendo en estas fechas provocan casi más molestias a la visión que en verano. ¿Cómo es posible? Nos preguntan. Simplemente porque en verano el Sol logran más altura y los rayos se producen más en vertical. Sin embargo, tanto en esta estación como durante el invierno, la radiación es más inclinada, con lo que los rayos son más oblicuos, mientras que también calientan menos. Es cuando la Tierra está en su lugar más próximo al Sol durante su movimiento de traslación en su órbita elíptica. La radiación ultravioleta -dañina para nuestra piel y tejidos como los del ojo- sí es ahora mucho más baja que a lo largo del período estival, cuando se alcanzan niveles de 10. Ahora, nos encontramos en radiaciones de potencia 2 en la franja mediterránea, que pueden alcanzar el índice 3 en zonas como la isla de Ibiza o la provincia de Alicante.
mariajosep.pico@gmail.com