Alguno me ha llamado a mi, como si yo tuviera alguna idea de lo de la vela, si con la sentencia de ayer de la señora Shirley Kornreich, de la Corte Suprema del Estado de Nueva York, ya se había acabado el cachondeo de las mil alegaciones que han puesto en marcha los millonarios de la Copa del América. Realmente, no. La jueza, que debe tener una paciencia infinita, como ha demostrado con este trágala, todavía ha tenido ánimos para advertir en la moción que sanciona el acuerdo de Alinghi y Oracle de batirse el duelo en Valencia, que tienen hasta el próximo 4 de diciembre para informar por escrito sobre el éxito o fracaso del acuerdo alcanzado. Hombre, así no hay quien haga nada, dirán todos los que están pendientes del acontecimiento, empezando por los que quieren montar sus negocios y acabando por el ayuntamiento, consorcio y compañía. Todavía hay que esperar al 4 de diciembre. !Ya se apañarán!