La carrera por el Rectorado de la Universitat de València ya ha comenzado y, a pesar de que cuatro compañeros/as han tenido la generosidad de presentar sus candidaturas, todavía son pocos los miembros de la comunidad universitaria que han hecho propuestas o han planteado reivindicaciones a ser tenidas en cuenta por el futuro rector/rectora en su programa electoral. Además, la mayoría de las voces proceden del sector del PDI, que es, tradicionalmente, el que más vota y el que lo hace con una voz mas heterogénea, pues en un mismo colectivo se incluyen docentes en formación y funcionarios de distinto nivel, a la vez que presenta una enorme atomización política e ideológica. Sorprende, por lo tanto, que los estudiantes y el PAS no se animen a participar y que sus canales de expresión, los delegados estudiantiles y los sindicatos, mantengan un silencio expectante o miren todavía a un equipo rectoral que agota su mandato.
Desde aquí me gustaría animar a mis compañeros para que cada uno, desde sus propias posiciones profesionales e ideológicas, participe en el proceso, aportando ideas, señalando las carencias en las que se desarrolla nuestro trabajo y destacando los logros de todos estos años de rectores demócratas al frente de la universidad; de manera que el futuro rector/rectora no lo fuera sólo por el número anónimo de los votos conseguidos, sino que representara el futuro de la institución desde la defensa de lo mejor que posee y el compromiso por cambiar aquellos aspectos en los que no han sabido o no hemos podido profundizar hasta ahora. Para ello, cada opinión y cada deseo cuenta. No olvidemos que el rector es un catedrático y que, aunque fue estudiante un día y es un trabajador asalariado, no siempre puede interpretar correctamente las aspiraciones de todos los estamentos. Por eso, es necesario participar en el debate de los programas y hacer llegar a los candidatos/as sugerencias y reivindicaciones, porque ¿en qué empresa le es dado a sus trabajadores elegir al jefe? Aunque sólo fuera por esta última razón, valdría la pena participar en el proceso.
Catedrático de Química Analítica. Universitat de València