Las organizaciones valencianas que trabajan con los que no tienen hogar, los sin techo, advierten de que en los próximos meses se incrementará de forma apreciable el número de personas que viven al raso. Un grupo de entidades en el que se encuentran Cáritas, la Asociación Valenciana de Caridad, el Hogar Social Juvenil (Hosoju) de Aldaia y otras señala que más de 1.000 personas sin hogar fueron atendidas en 2008 y que esa cifra se superará a finales de este año como consecuencia de la crisis económica.
La pérdida del empleo suele ser el primer eslabón de una cadena que acaba con un ciudadano durmiendo sobre un cartón en el recinto del cajero automático de un banco. El paro suele provocar una crisis familiar, el abandono del hogar y, al final, el triste título de sin techo. No en vano, el 85% de este colectivo es masculino; tres de cada cuatro son españoles y su edad oscila entre los 30 y los 50 años.
En el Día de las Personas sin Hogar, ciudadanos que hace sólo unos meses disfrutaban de una vida normal pero se han quedado sin techo fueron objeto de las atenciones de distintos colectivos sociales, que les organizaron un partido de fútbol, unas paellas y una sesión de magia. Pero es sólo un día de visibilidad. Para los demás queda el reto de disfrutar de la vida normal que se lleva y para los poderes públicos, el desafío de poner los medios a su alcance para que nadie quede en situación de desamparo y para que quienes han caído puedan levantarse.