El calentamiento global, que ha supuesto un ascenso de la temperatura media del Mediterráneo, junto con la contaminación química y biológica provocada por las actividades humanas potencian la aparición de nuevas enfermedades en el medio marino. La polución de las aguas –por PCBs y otros productos organoclorados, además de caudales residuales- y la disminución de alimento producida por la sobrepesca favorecen la dispersión de agentes infecciosos en el medio marino, según un reciente estudio de la Universitat de Barcelona. Los científicos han detectado un incremento de virus como los causantes del moquillo o la viruela y bacterias, por ejemplo, la que origina la brucelosis, y su incidencia sobre varias espacies, entre las más afectadas, las poblaciones de cetáceos y otros mamíferos marinos. El incremento térmico del mar también puede modificar la distribución de las especies transmisoras de las enfermedades y de las que actúan como reservorio. Con ello, el cambio climático alteraría los ciclos de transmisión de ciertos patógenos como los hongos criptococos.
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