Creo que las imágenes fueron prohibidas en la MTV, el canal musical de EE UU que, al parecer, es la repera en atrevimiento y permisividad en una sociedad que tiene un morro que se lo pisa, capaz de organizar un pitoste de mucho cuidado cuando se le sale la teta por accidente a Janet Jackson pero pide a gritos mantener la pena de muerte, etcétera, etcétera. Ahora, al cabo de varias guerras, un desastre económico, el fracaso merecido de Soraya en Eurovisión, la muerte de Torrebruno, el hundimiento de Sin tetas no hay paraíso sin El Duque, el caso Gürtel, o la consentida y chulesca impunidad israelí contra los palestinos, nos enteramos de que un vídeo donde ni de coña se masturba Enriquito Iglesias fue censurado por tal cadena. Es cierto que el hijo de Isabel Preysler abre mucho la boca, así, como pánfilo, delante de una pantalla donde sale una estrella porno, y que se han pasado restregándole aceite semejando sudor, pero se acabó.
Si eso es una paja, juro ante un bolso de Rita Barberá que Aznar es el mejor profesor de Ética del planeta. En el vídeo censurado y ahora dando tumbos por Internet la cosa es tan cursi y almibarada que en la escena podría entrar su madre tirándole de las orejas al mayordomo de los cojones para que le diera un bombón al hijo y no desentonar. O sí, por subido de tono. Porque cómo explicar, sin ponerse tensos, que el mayordomo le meta al nene un bombón dorado por sus labios entreabiertos. Es más inquietante, si le da uno vueltas a las palabras, el anuncio de los pañales que absorben todo el pipí del crío hasta dejarle un culito perfecto. ¿Culito perfecto? Escriban eso en Google. Saltan chispas. Pero creo que me voy de vareta. Quería escribirles de la política como espectáculo onanista.