Algunos nacionalistas ya nos han acostumbrado a que cuando no se hace lo que ellos quieren lanzan anatemas. Lo peor es que haya partidos de ámbito nacional, como es el PSOE, que se arruga ante esos anatemas y en su deseo de calmar las aguas se achican ante los nacionalistas creyendo que así les apaciguarán. Pero que ya no nos sorprendamos por las descalificaciones de algunos políticos catalanes contra el Constitucional no significa que sea tolerable lo que están haciendo. Que el mismísimo presidente de la Generalitat se atreva a advertir al tribunal que no se le ocurra declarar anticonstitucional aspectos del Estatuto es una anomalía política.
En un Estado democrático, los tribunales son independientes y más debe de serlo el Constitucional. Hacer declaraciones cuestionando el Alto Tribunal y anunciar movilizaciones y no sé cuántas medidas de presión si no dictaminan que el Estatuto es plenamente constitucional es un chantaje intolerable, que imagino, y sobre todo deseo, que el Constitucional no sólo no admita, sino que no se deje chantajear. El Constitucional ha cometido el error de dilatar en el tiempo su dictamen. Ahora nos encontramos con que una filtración, sin duda interesada, sirve para que los políticos catalanes calienten el ambiente haciendo patente sus intolerables amenazas al TC. Otro reproche que se puede hacer al Tribunal es que si hay una mayoría que opina que parte del articulado es anticonstitucional, no se respete esa opinión mayoritaria en búsqueda de intentar fórmulas que no enfaden a los políticos catalanes. El Constitucional no está para contentar a los políticos, sino para dictaminar si las leyes que se aprueban se atienen o no al texto constitucional.
Lo peor es que todo esto viene de aquella alegre frase pronunciada por Zapatero diciendo que aceptaría lo que le viniera dado del Parlamento catalán, refiriéndose a la reforma del Estatuto. De aquellos barros vienen ahora estos lodos. Lo que no es democrático, y por tanto es inadmisible, es que unos políticos amenacen al Constitucional si no dictamina lo que ellos si quieren. Si el Tribunal se pliega, estará dando vía libre a que se produzca una fractura en el estado de Derecho.