Estás en casa relativamente tranquilo al ser sábado cuando, de pronto, algo lo altera. Es el periódico, cómo no. Para ser preciso, lo que trae el canalla. Se trata del regidor no adscrito a ninguna formación, creo, que maneja las riendas de Benidorm tras desalojar gracias a un tránsfuga al alcalde salido de las urnas y que, dos meses después, tiene el cuajo de ponerse como ejemplo. Estoy convencido de que esta patulea nace, no se hace. Agustinet tuvo los santos co... de presentar su patrimonio personal, hacerse el recto —de rectitud, me refiero— e invitar a los que dio el estacazo a hacer lo que él. Me encanta si no fuera por la repulsión que me produce. Yo diría, además, que los concejales tienen la obligación de hacer pública esta declaración y entregarla al secretario municipal antes de tomar posesión del cargo, pero es lo de menos. Lo de más es que, durante la misma jornada, un histórico del pesepevé como Ximo Puig, alcalde de Morella, lermista de toda la vida y competidor de Alarte por la secretaría general, se acercó a rendir pleitesía a este santo varón, del que resaltó sus valores y urgió a que se encuentren cauces para el regreso al partido en el que no sé ya si fue suspendido por algo. Ambos dignatarios sopesaron incluso la posibilidad de hermanar las dos ciudades, para que quede huella imagino. En fin, es posible que un psicólogo interpretara que lo que está haciendo Agustinet es sacarse lo que llevaba dentro desde el golpe de mano que padeció a la contra en el 91 y que, años después, propiciaría que su inductor presidiese el Consell. Quiero pensar que, al menos, aquello ya lo ha superado y que hoy en día Zaplana se ha convertido para él y para los que lo secundan en un referente. Tal como está el pesepevé, a nadie extrañaría que Agustinet fuera en las próximas candidato suyo. Incluso a la Generalitat.