En sus manos

 
Enviar
Imprimir
Aumentar el texto
Reducir el texto

Carmen Amoraga

El jueves participé en una mesa redonda que organizó el grupo socialista en el Ayuntamiento de Valencia para hablar sobre la ciudad y los niños. La idea es que la ciudad se ha construido para mejorar la calidad de vida de los adultos, entendiendo por adultos a los trabajadores, y le ha dado la espalda a los más débiles, que suelen ser los mayores, las personas con problemas de movilidad, y los más pequeños. Se han quedado sin espacios para compartir, para divertirse, para encontrarse con los demás. Los coches aparcan donde quieren, entorpecen el paso de los peatones. Los edificios y las calles están llenos de barreras arquitectónicas. La prisa no nos deja ver las necesidades de los demás. Es verdad. Y para hablar de eso se montó este debate en el que también estuvo la catedrática de antropología Petra María Pérez, el director de la revista Ser Padres, Javier García, Carmen Alborch y yo misma, que fui en calidad de escritora y de concejala de mi pueblo (Picanya, para quien no lo sepa), que desde hace más de diez años pertenece a la red internacional La citta dei bambini (La ciudad de los niños), que creó el italiano Francesco Tonucci con el objetivo de cambiar la mentalidad de los adultos para reconstruir las ciudades a la medida de los niños.
Tonucci dice, con razón, que un entorno bueno para los niños es bueno para los demás, y propone toda una revolución: transformar las ciudades en lugares seguros, cómodos y accesibles para que los niños y niñas puedan disfrutarlas con independencia y seguridad; y, lo más importante, respetar a los pequeños, darles la palabra, dejar que se expresen y darles libertad para que empiecen a ser ciudadanos dignos. Puede hacerse. En mi pueblo, y también en otros de la Comunitat Valenciana, se creó el Consell de Xiquets i Xiquetes a través del que los niños se reúnen, debaten problemas y salen a la calle para, por ejemplo, pedir a los adultos que recojan los excrementos de los perros o que no estacionen los coches en pasos de peatones so pena de recibir una multa: «Vosté és una persona desconsiderada». Eso no se paga con dinero.
De eso se trata: de hacer del mundo un lugar mejor. Una de las cosas que yo llevo peor de la maternidad es la sensación de que en el parto de mi hija no sólo la parí a ella. Mi umbral de sensibilidad con la infancia se multiplicó por mil y a veces siento que todos los niños y niñas son un poco hijos míos. Por eso fui a ese debate. Porque quiero que mi hija pueda jugar en la calle, y en el parque, y en la plaza, y que las aceras sean más anchas y que crezca y que estudie y que sea feliz. Pero siento también que mi responsabilidad va más allá de eso. Va más allá de ella.
Según la Unesco, en América Latina nacen anualmente 11 millones de niños; cerca de 400.000 mueren antes de cumplir los cinco años, unos 250.000 fallecen antes del primer año y de ellos, más de 160.000 mueren durante su primer mes de vida. Cada día fallecen cien niños por diarrea en Latinoamérica. Por diarrea. En el mundo hay 75 millones de menores que no van a la escuela y que quedarían escolarizados si durante tres días se paralizase la inversión militar.
Pero no hace falta ir tan lejos. Aquí mismo, en esta ciudad llena de fastos y de grandes eventos, tenemos asentamientos de inmigrantes con niños sin acceso a la educación, al vestido, a la alimentación, a la dignidad. Más de 800.000 niños viven en hogares con violencia machista, y sólo el 4 % recibe la atención médica o psicológica que necesitan. Ayer murió en Tenerife una niña de tres años violada, quemada y apalizada por el novio de su madre. Supuestamente.
Educar a los niños y niñas es fundamental. Concienciarlos. Hacerles partícipes de una sociedad que cambia, y no siempre a mejor. Pedir a los mayores que no aparquen mal o que recojan excrementos puede parecer poca cosa. Pero no lo es. Los miembros del Consell de Xiquets i Xiquetes lo son de forma voluntaria. Lo son porque quieren, porque intentan hacer su pueblo más habitable. Hoy son niños que reparten multas de mentira, pero mañana serán hombres y mujeres que sabrán que si quieren, pueden. Ellos empezaron queriendo cambiar un pueblo, y puede que acaben mejorando el mundo. Ojalá. Porque la ciudad de los niños debería ser una ciudad abierta, acogedora, solidaria y justa. En sus manos está. Y en las nuestras, también.

COMPARTIR
 
  HEMEROTECA
últimos vídeos en levante-emv.com
  LA SELECCIÓN DE LOS LECTORES
 LO ÚLTIMO
 LO MÁS LEÍDO
 LO MÁS VOTADO
  CONÓZCANOS:  Contacte |  Atención al lector (edición impresa) |  CONÓZCANOS |  LOCALIZACIÓN |  CLUB DIARIO LEVANTE |  POLITICA MEDIOAMBIENTAL     PUBLICIDAD:  TARIFAS  
Levante-emv.com y Levante-EMV son un producto de Editorial Prensa Ibérica
Queda terminantemente prohibida la reproducción total o parcial de los contenidos ofrecidos a través de este medio, salvo autorización expresa de Levante-emv.com. Así mismo, queda prohibida toda reproducción a los efectos del artículo 32.1, párrafo segundo, Ley 23/2006 de la Propiedad intelectual.
 


  Aviso legal
  
  
Otros medios del grupo Editorial Prensa Ibérica
Diari de Girona  | Diario de Ibiza  | Diario de Mallorca  | Empordà  | Faro de Vigo  | Información  | La Opinión A Coruña  |  La Opinión de Granada  |  La Opinión de Málaga  | La Opinión de Murcia  | La Opinión de Tenerife  | La Opinión de Zamora  | La Provincia  |  La Nueva España  | Mallorca Zeitung  | Regió 7  | Superdeporte  | The Adelaide Review  | 97.7 La Radio  | Blog Mis-Recetas  | Euroresidentes  | Lotería de Navidad