La nieve ha llegado como lluvia de primavera. Como agua de mayo, decían ayer en las estaciones de esquí pirenaicas y en las de Sierra Nevada, donde el temporal no ha podido llegar más oportuno después del cálido y seco mes de noviembre que hemos tenido. Ayer, los espesores se aproximaban al medio metro en algunas estaciones de esquí de los Pirineos, donde se espera que a lo largo de la semana aumente y se mantenga el manto blanco, ya que las previsions para esta semana señalan que las temperaturas continuarán bajas. Con ello, hosteleros, empresarios y aficionados al esquí están de enhorabuena de cara al inminente puente festivo de la Constitución y la Inmaculada. Lo cierto es que este cambio de situación meteorológica ha sido providencial, ya que además de traer —por fin— el frío, ha salvado in extremis el inicio de la temporada blanca, En 2008, las nieves llegaron a finales de octubre y ya no se fueron hasta finales de primavera, propiciando una de las mejores temporadas de esquí de la historia, pero este año las cosas pintaban francamente mal.
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