El acceso norte al puerto de Valencia lleva camino de convertirse en un proyecto récord en cuanto a cambios de planes y retrasos en su ejecución. Concebido en los años 80 para facilitar el acceso al tráfico portuario a las industrias establecidas al norte de la capital valenciana, como las del polígono industrial de Albuixech o las azulejeras de Castelló, pretendía evitar que cientos de camiones tuvieran que rodear la ciudad para acceder a los muelles por la autovía del nuevo cauce del Turia.
Dividida la obra en dos sectores, una en superficie desde el barranco del Carraixet hasta la Universidad Politécnica y otra en túnel hasta la zona portuaria, se cumplen ahora dos años desde que la Generalitat Valenciana adjudicó el primer tramo, sin que los trabajos se hayan iniciado. A mayor abundamiento, la Conselleria de Infraestructuras anuncia un nuevo cambio de proyecto que incluye dos rotondas, un instrumento viario que ha sido especialmente desaconsejado por especialistas para un intenso tráfico de vehículos pesados. Mientras las empresas del norte de la capital continúan soportando los costes del rodeo que supone la circunvalación de la ciudad, los responsables de Infraestructuras parecen seguir estudiando un proyecto de 800 millones de euros que nació para uso exclusivo de camiones y se va transformando en un bulevar para la zona residencial de la Patacona y la Malva-rosa, paralizado, eso sí, por la escasez de fondos para inversiones.