Después de haber sido linchado por todos los medios de comunicación españoles y mundiales escritos, hablados, en internet y en la estratosfera como autor de la muerte de su hijastra, la niña Aitana, tras esa feroz carrera mimética y tontuna que tan bien describe Stieg Larsson en sus libros de la Salander, después de que muy pocos hayan pedido perdón al albañil Diego Pastrana por su rirreparable error ahora llega la subasta de la exclusiva de su historia, una tristísima historia, de su entrevista, entre las televisiones de pago, quiero decir que pagan. Se ha hablado de 300.000 euros. Puede sonar a venganza, justa venganza. Los que hundieron mi vida, que paguen ahora. Si fuera así no estaría mal, pero no lo es. Es la caída desbocada por una pista de nieve por la que otros antes que él se deslizaron. Aquí, en Valencia me refiero, tenemos algunos ejemplos —sí, ese— que han terminado mal, muy mal.