Tengo una relación de amor y de odio, de acercamiento y rechazo, con Jordi Évole, ese canallita que va de sobrado por el mundo y que se hace llamar "El Follonero". Planta sus caquitas, o sus desternillantes aciertos, en La Sexta, y se asoma a la pantalla el domingo por la noche. Creo que lo conocen. Si una semana me resulta cargante por no sé qué, dejo que pasen unas cuantas a ver si toca amor y desternille y me lo paso bomba. Hace siete días tocó acierto. Ya saben que la relación con la pantalla, con lo que ésta suelta, es tan personal e intransferible como el voto. Lo que para usted puede ser una angustiada e insoportable pérdida de tiempo, para otro puede ser el no va más, el delirio y la felicidad ante el cristalito mágico. Sé que hay un puñado de personas que siguen con fe ciega las reflexiones de Iñaqui Gabilondo al final de su informativo, el mismo puñado, excepto para reírse o cabrearse, que jamás se pondría a escuchar los regüeldos de la tropa que da los maullidos más exagerados y tomboleros en una reunión de amiguetes que hablan de política pero sin enfadarse porque la discrepancia es algo muy feo, y todo el mundo sabe que el Gobierno es el culpable. En ese desagüe señores como Juan Manuel de Prada sueltan sus ideas ante un vaso de vino jaleados por el jefe de los gatos. ¿Quién le tinta, tan mal, el pelo al felino mayor, Antonio Jiménez? Pero esta observación formaría parte de las minucias con que los de Antena 3, ahora en un invento marchito llamado Tal Cual Exprés, presentado por la atrevida Gema López y por el ridículo Víctor Sandoval, van llenando sus tardes con ideas de desecho y vanos intentos de arañar la corona de Jorge Javier Vázquez.
Karmele y Eurovisión. Por cierto, la barraca de Sálvame parece ahora un mercadillo de delicias gastronómicas muy dulces, tartas, roscos, buñuelos, polvorones, supongo que para hacer más llevadero el bolo de la fuga hacia delante de, por ejemplo, la candidatura de Karmele Marchante como representante española a Eurovisión, un esperpento que sitúa con exactitud lo que es el festival, el programa, y la coña marinera, es decir, el auténtico moco vaginal. Así que mentado el moco, pide paso "El Follonero". Se cita con una señora tan sonriente como pesada, allá por los ciento y pico kilos en canal, una líder de la derecha de las ondas. Es, señoras y señoras, Cristina López, sí, Schlichting, tan Schlichting que cuando recibe a Rouco Varela, o el severo director del club la recibe a ella, se echan sus charlas, y sus sermones, en alemán. Seguro que los pecados de los que pecan, y los castigos de los que absuelven a los que pecan, suenan mucho mejor en ese idioma duro y áspero. Hablaba "El Follonero" con Cristina, a tope con la Cope, porque, como Thais Villas en su carrerón como mujer de derechas, también él, de buen rollo, quiso hacer un programa con olor a sacristía, a gomina, a jersey fucsia echado al descuido milimétrico sobre los hombros, a gaviota sin fuego amigo, un programa de derechas de toda la vida. A ver, a lo práctico, decía Évole, si no usas condones, tal como te dicen tus jefes del Vaticano, ni tampoco puedes abortar, cómo controlas la ratonera. Y la divina Cristina, sonriente, seductora, echándose para atrás su melena con un golpe de cuello, habló con claridad científica.
El Actimel de Susana. Es que el hombre español conoce poco el moco vaginal, sí, no me mires así. ¿El moco vaginal?, repitió asustado el aprendiz de hombre de derechas. Sí, siguió templada la locutora, el moco es una cosa que te habla, y te dice si te puedes quedar embarazada o no, sólo tienes que tocarte… Cristina, Cristina. Sólo tienes que tocarte. Joder, a tope con la Cope. Vamos, vamos, si éstas son las tesis derechistas, ciego, en fila, sordo, con la pancarta en los dientes, con el voto preparado, ahí estoy yo, a Cope y espada. Para no abandonar la nave golfa me meto en la madriguera de los Ratones coloraos porque esta semana Jesús Quintero, hasta el culo de chaquetas, camisas, chalecos, y pañuelos al cuello, se bebió su cubata en Canal Sur frente a Susana Griso, más de agua, y entre las cuestiones que le preocupaban al artista brilló una por su osadía. A ver, Susana, ¿crees en Actimel? Creo en Actimel, respondió sorbiéndose la silicona de sus labios la señora, que también aseguró imperturbable que a ella lo que le interesa de verdad es la prensa seria porque, y ahí se le escapó el moquillo, no merece la pena tanta vena en el cuello, dicho con amor, supongo, por Maripati. ¿A ella le gusta la prensa seria y tiene entre sus colaboradores a Miguel Temprano, a Albert Castillón? El agua de Susana seguro que tenía unas gotitas de alucinógenos.
Perfume AR. Sin salirnos del carril, Ana Rosa Quintana presenta un perfume que, vaya, lleva su santo nombre, y Belén Esteban se opera la napia y se quita la bolsa de los ojos para dar las campanadas, y seguro que la campanada. Una colonia de señora tan principal sólo podía ser solidaria en estas fechas. El mantra de la solidaridad se repite una y otra vez, y eso que el mes acaba de empezar. Como no sé si comprarme el perfume de AR o ponerme narices nuevas, echaré una carta a ver si Susana Molina, presentadora industrial de otro de los programas sin futuro de Antena 3, especialista en abortos y fallos de parrilla, me aclara las dudas. Para eso han puesto en órbita Decídete. Tirando por arriba, muy por arriba, podría ser un programa de ayuda. Tirando por abajo, siendo benévolos para no hundirse mucho, un narcótico, un alucinógeno, algo que si no ves no crees. Siendo justos, "ni patí ni pamí", una solemne gilipollez, un mamarracho al que acude la gente tratando de dilucidar, atención, cuestiones como ésta. Su perro tiene deudas, ¿quién las pagará? Pero eso no es lo que me traspone. Lo que me flipa, y casi envidio, es el despreocupado sentido del humor de la basca que acude a la llamada de ese pastizal en el que se mezcla amor, divorcio, rencillas de vecinos, trifulcas familiares, o deudas entre amigos tratados como merecen, con la suficiente banalidad como para que todo sea puro desperdicio. Un sentimiento de usar y tirar en el horno crematorio del plató. Esta chunga mocarrera está pensada para… ¿Para quién estarán pensados estos desechos de gonorrea mental?
Innovadores
Son cuatro, pero en La Sexta, hoy por hoy, parecen tener las mejores ideas. Haces el recuento, y apenas salen una docena de nombres sobre los que recae el grueso de la programación. Dos son grandes histriones, grandes humoristas. El Gran Wyoming y Andreu Buenafuente no paran de inventar. Y lo último, ya lo saben, lo nunca visto. Uno hizo el programa del otro, y el otro el del uno. ¿Resultado? De archivo. Genial.