Circula por ahí un manifiesto en defensa de los derechos culturales en internet —nada menos— que, aunque no lo dice, pretende engatusar incautos con el conocido señuelo del todo gratis, pero sólo cierto tipo de amor es capaz de dar sin esperar nada a cambio, pero como es más escaso que el coltán, (casi) todo tiene un precio. «No sé qué tiene la palabra gratis que a todos les encanta», proclama un anuncio de cierta compañía que nos cobra hasta los decimales del quilovatio y, ya puestos, hasta los discretos gases de sus directivos tras una mariscada. Una cosa gratis esconde un trabajo hecho por nada o casi nada y el trabajador sólo tiene su talento, su esfuerzo, su creación. Y ha de defender todo eso: «¿Por qué no vienes a la guerra?/No seas turista» (Leonard Cohen).
O sea, que totalmente de acuerdo en que el derecho a la propiedad (intelectual) no puede estar por encima de la privacidad o la libre expresión. Pero tampoco por debajo, a ver si con el ejercicio del derecho al vino (igualmente sagrado, no crean) me vacían la bodeguilla. Así como el guardia no consulta al juez para abortar el asalto a una joyería, no creo que haya que establecer ningún tipo de caución tras el descubrimiento de una web en la que manifiestamente se saqueen —por lo general de modo masivo— películas, discos y libros. Se cierra y luego ya intervendrá el juez cuando haya gente esposada.
Toda libertad es poca, en efecto, aunque convendrán conmigo en que la expresión «libertad en la red» queda un poco rara. Tan rara como el productor Jaume Roures, pongo por caso, que lo mismo puede beneficiarse de Los lunes al sol, la película, que del fútbol o de transmitir las bendiciones del Papa en Valencia (que siguieron un trámite audiovisual ligeramente mefistofélico: por bigotes) y, luego, en las horas de asueto, proclamarse troskista. Algunos tienen la ventaja de no tener que asaltar el Palacio de Invierno: viven en él. Es un poco triste tener que recordar a gente de treinta y cuarenta años que casi todo lo que vale, cuesta; que lo barato sale caro y que la guerra es cruel.