Después de que se hayan cerrado 23.000 empresas en dos años, los del Museo González Martí nos han dado una buena noticia. Que nos faltan. Jaume Coll y José Manuel Ramos anunciaron la buena nueva. ¡Está tan complicado en estos tiempos crear que montar hasta una orquesta de cámara — siete violines, tres violas, tres chelos, dos contrabajos, dos oboes, dos flautas, dos clarinetes, dos fagot, dos trompas, dos trompetas y un timbal— parece un milagro. Todavía recordamos aquella filarmónica que creó el Grupo Llanera. ¡Qué tiempos aquellos! La cultura se lleva siempre los primeros recortes de la crisis. Que se lo digan a Helga Schmidt cómo va repelando euros —y no se puede quejar— entre la élite de la ópera mundial. Más modesto, mucho más modesto es el proyecto del González Martí pero nos llena de gozo. Es un buen ejemplo para otros organismos y una salida buenísima para los jóvenes músicos.