La auténtica economía sumergida es la del sobrecoste. Nunca se sabe bien por qué hay sobrecostes en una obra. Se puede suponer, pero no saber. Misterio de los misterios. Los costes por encima de lo previsto en una obra pública sirven para que las empresas puedan ir tirando con el retraso de los pagos de la Administración, por ejemplo. Sirven también para que las propuestas a la baja temerarias de las empresas se sostengan y luego se recuperen. También para los acuerdos por debajo de la mesa de contratación: tú pon esta cantidad, que luego podrás conseguir lo que realmente cuesta. Y también para colocar los dineros por aquí y por allá sin que se sepa para dónde van. Ejemplos tenemos muchos, impresionantes y ejemplares, en la Comunitat Valenciana, la campeona del sobrecoste, pero pocas veces, no se conoce otra, se va a investigar como el de los cuatro aparcamientos subterráneos de Mislata. ¿Qué saldrá de ahí?