Estábamos convencidos de que la formación de la primera atmósfera terrestre era consecuencia fundamentalmente de la emanación de gases durante un periodo de intensa actividad volcánica. Recientemente un grupo de investigadores, encabezados por el Prof. Chris Ballentine de la Universidad de Manchester, ha publicado en la revista Science una hipótesis alternativa. Parece ser que los gases que formaron la atmósfera primitiva provienen fundamentalmente del espacio exterior. Los investigadores, haciendo uso de instrumentos extraordinariamente sofisticados, han analizado muestras gaseosas procedentes del interior del manto terrestre y han concluido que los gases nobles presentes en la atmósfera actual no provienen del manto. Sugieren que fueron meteoritos y cometas que bombardearon la Tierra en una etapa tardía de su formación, los que aportaron los materiales volátiles que formaron su atmósfera inicial. Más tarde, con la aparición de las primeras formas de vida y la actividad fotosintética de las plantas, la atmósfera se fue transformando, ganando oxigeno y haciendo nuestro planeta cada vez más habitable.
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