Sería simplificar mucho decir que el titular de la conselleria, Font de Mora, basa su rechazo únicamente en que el tamaño de los ordenadores portátiles que tiene previsto el Ministerio de Educación distribuir, a falta de la valenciana, en 14 comunidades autónomas provocaría miopía entre sus usuarios, porque, además de esta chocante argumentación, puso sobre la mesa en la rueda de prensa donde explicaba tan llamativa decisión numerosos argumentos de orden económico, pedagógico, docente, de plazos y de infraestructuras. Sería, ciertamente, sintetizar demasiado la nueva, llamémosle así, sorpresa que nos llega desde la misma conselleria que hizo bandera contra el Gobierno por la Educación por la Ciudadanía con la ocurrencia de enseñarla en inglés en la Comunitat Valenciana. Como ha quedado dicho por numerosos especialistas, la excusa de la miopía se queda en algo parecido a una socarronería más del conseller. La razón de mayor peso que se nos ocurre puede ser la económica. Ciertamente, la Generalitat no está para tirar cohetes, aunque en sentido figurado lo haya hecho, y no dispone, como parece que sí lo tienen las otras 14 autonomías, de suficientes recursos para pagar los 120 millones de euros en cuatro años que requiere la adquisición de los ordenadores. Pero ese argumento no se ha esgrimido tal cual, de modo que abre la puerta a sospechar que hay otras razones que se nos ocultan y que, una vez más, se anteponen los intereses partidistas a los generales.