El pleno del Congreso de los Diputados dio ayer luz verde definitiva a la reforma de la Ley Orgánica de Financiación Autonómica (Lofca) y sus normas aledañas con el rechazo del PP, UPyD y BNG y la abstención de IU. Al final, el PNV, que hasta ahora se abstenía, y CiU, que se opone radicalmente, acabaron votando a favor por error. La modificación de la Lofca, por tener carácter orgánico, requería una mayoría absoluta (176 votos) y la superó con creces, al registrar 192 votos a favor, 144 en contra y una abstención. La reforma fija los nuevos criterios del reparto de fondos estatales que tanto debate han generado a lo largo de los últimos años, con la población como epicentro del nuevo modelo, una bandera que levantó el Consell junto a Cataluña, esgrimiendo la desproporción entre los «nuevos valencianos» —un millón al menos— y los recursos que destinaba el Gobierno. Con el anterior marco, que dibujó el PP, la Comunitat Valenciana se hallaba discriminada, en un puesto relegado del furgón de cola. El nuevo modelo aportará entre 1.300 y 1.500 millones —la cifra exacta es una incógnita hasta que el lunes se reúna el vicepresidente Gerardo Camps con el secretario de Hacienda— pero es sabido que el pago de los fondos adicionales de este año se realizará aún a partir del 28 de diciembre, a pesar de que Zapatero se comprometió con F. Camps —en su entrevista de diciembre de 2008— a que el nuevo sistema, con efecto retroactivo, estaría en marcha en el primer trimestre de 2009.