La ministra Cristina Garmendia, la de la Ciencia y de la Innovación, vino a Valencia invitada por la Asociación Valenciana de Empresarios para explicarles la parte de los presupuestos del Estado en lo suyo. Y no es para tirar cohetes, la verdad. Más bien para esconderse por los rincones. De hecho el día de antes los jóvenes investigadores salieron a la calle para reclamar más fondos y desde este periódico ya denunciamos el tajo discriminatorio que le han dado a los institutos tecnológicos valencianos. Hasta ahí, normal. Lo llamativo es que el presidente de AVE, Francisco Pons, la interpelara, justamente, pero con notable aspereza, sobre el recorte. Llamativo, por inédito. No se le ha escuchado a ningún representante empresarial de estos lares este tipo de interrogatorio, y eso que los tienen más a mano, a los consellers, ni a Camps, sobre algo parecido. Eso sería sano… también.