Las bajísimas temperaturas nocturnas en muchas zonas del interior tienen una causa fundamental: el suelo nevado. Estamos bajo una masa de aire polar, pero eso no es suficiente, ni tampoco que estemos en las noches más largas del año. El problema es que cuando el cielo se despeja tras un temporal de nieve, el suelo nevado actúa como un congelador, al impedir que el aire retenga calor por contacto con el suelo. En esas circunstancias y con viento en calma se han alcanzado la mayoría de los récords de frío, ya que en sólo unas horas los termómetros pueden caer de 15 a 20 grados. Esto explica las mínimas alcanzadas esta semana y las previsiones de registros de –15 a –20 grados para la madrugada de hoy en zonas de Cantabria, el País Vasco, Castilla y León, Aragón y Cataluña. En un mismo lugar, una noche invernal con cielo raso y suelo nevado puede ser de 10 a 15 grados más fría que otra con el terreno en condiciones normales. La nieve multiplica la pérdida de calor por irradiación hacia el espacio, de ahí que esta noche haya sido polar.
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