La previsión de espesores de nieve en las pistas de esquí es una de las más consultadas de cara a las vacaciones de Navidad. Una capa nival abundante no es sólo fundamental para practicar este deporte de invierno, también lo es para garantizar la vida de algunas especies de flora y fauna en la alta montaña. En los Pirineos, el rododendro –un arbusto de hoja perenne con flores rosa intenso- se encuentra en las umbrías, porque es en estas zonas donde logra mantos de nieve más consistentes que actúan de protección contra las heladas. Por su parte, reptiles como los lagartos necesitan de nevadas copiosas y continuadas para sobrevivir a la estación más rigurosa. El profesor de zoología de la Universitat de València Enrique Font explica que especies de lagartijas, por ejemplo, la roquera (Podarcis muralis) o la serrana (Iberolacerta monticola), hibernan en huecos de rocas. «Si las nevadas son escasas, estos animales mueren porque las capas de nieve de un grosor importante ejercen una función de aislante térmico, clave para los ejemplares en estado de letargo», argumenta Font.
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