Titán, la luna más grande de Saturno, mayor incluso que el planeta Mercurio, cuenta con una densa atmósfera formada principalmente por nitrógeno y metano. Además, es, junto con la Tierra, el único astro del Sistema Solar cuya superficie parece estar cubierta, en gran medida, por líquidos, fundamentalmente metano y etano. Estos hidrocarburos forman grandes lagos en las regiones polares de Titán. Hace unos días, la NASA publicaba una imagen tomada por la sonda Cassini en la que se muestra un fantástico reflejo especular en el polo norte. La luz del Sol se refleja en la superficie de un lago produciendo ese destello que los científicos llevaban años buscando, como prueba adicional de la existencia de líquido en la superficie. Además, el profesor Michael Brown, de Caltech, ha mostrado recientemente cómo en el polo sur de Titán hay auténticos bancos de niebla. No se trata de nubes en altura, sino de genuina niebla de metano que prueba que en Titán existe, como en la Tierra, intercambio de material entre la atmósfera y la corteza, un ciclo hidrológico activo, con lluvia, evaporación, corrientes y erosión.
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