Algún padre de la Iglesia decía que los paganos honran en esta vigilia a la mayor de las luminarias y los cristianos a quién la sostiene. Hace veinte años fusilamos, en Navidad, al príncipe de las tinieblas, Nicolae Ceaucescu, el dictador de Rumanía, a quien llamaban el hermano lozano, ya ves que título: igual su lozanía era mantenida como la de Nuestro Amado Líder, pero con productos más naturales, la morcilla de sangre, pongo por caso. Con lo bien que parecía ir todo y desde entonces no hemos parado de trabajar para el Rey Oscuro, Señor de las Moscas ¿A qué no adivinan cómo ha celebrado el Consell el Apañito de Copenhague sobre el Cambio Climático? Pues encogiendo el parque natural de las Hoces del Cabriel.
A ver si recuperamos el recto camino y avanzamos por la senda de la luz porque lo que no puede ser es que tengamos al dictador chino Hu Jintao de socio preferente y al adelantado de Greenpeace en España (y caudillo de la brava gente marañona), López de Uralde, en una mazmorra danesa, donde algo huele a podrido. Como en Llíber, sin ir más lejos. Por los barrancos de Llíber corren las casas y por sus montes, las sardinas, trailará, cosa nada extraña si se tiene en cuenta que los barcos flotan entre los hielos del ártico y los osos blancos demandan aire acondicionado. A Lorca no lo encuentran en su fosa, pero las sendas más o menos ecológicas aparecen trufadas con cadáveres como rebollones, así en Cullera como en Favara o Sellent.
Ya digo, cabeza abajo se avanza muy mal. Si la redefinición quirúrgica de Belén Esteban es tan admirable creo que en vez de la edición de «Lecturas» lo que debiera agotar es la tirada de «Science», si es que nadie está en su sitio. Lo mismo le pasa a don Berlusconi que pone los hocicos, involuntariamente, para recibir el impacto de un souvenir y su popularidad crece diez puntos. Estremece pensar qué ocurrirá el día que pase de sujeto paciente a sujeto agente. Italia ha encontrado el hombre de su vida. Lo dicho: hay que andar derecho. Y Feliz Navidad.
empica5@yahoo.es