Las nubes del Atlántico cargadas de humedad no han dejado de llegar a la Comunitat Valenciana en las últimas semanas y todo apunta a que seguirán haciéndolo en los próximos días. El anticiclón que bloqueaba el acceso de los frentes húmedos del Atlántico se ha esfumado y ahora la máquina de hacer borrascas no para de mandar perturbaciones hacia la Península, donde llegan cargadas de humedad y sin obstáculos. Por lo general, una buena parte del agua que transportan estas nubes se queda por el camino y casi nunca llega a descargar con fuerza en las zonas costeras. En algunos trabajos del Centro de Estudios Ambientales del Mediterráneo se cifra en un 25% la aportación de estas lluvias al total de las precipitaciones que se registran en la Comunidad Valenciana. Sin embargo, si cuantitativamente no constituyen una parte esencial, estas lluvias son un recurso sustancial para asegurar las disponibilidades hídricas en la Comunitat. Desde que comenzaron las nevadas y las lluvias, la llanura manchega revive y la Serranía de Cuenca acumula los recursos que han de alimentar al Júcar, Cabriel y Tajo. Son, sin duda, buenas noticias.
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