Nos enteramos ahora de que el mensaje de Navidad del Rey no se emitía por la TV vasca. Como este año sí se ha hecho, el PNV dice que esto forma parte del «festival de gestos huecos» de Patxi López. Ahora bien, los gestos en cuestión, en realidad, ocupan los huecos del anterior festival de gestos del PNV, en este caso el vacío que le hacían al Rey en su mensaje anual (por otra parte en general también bastante hueco). En el fondo cualquier política nacionalista se nutre del vacío, en concreto del vacío existencial de la gente, a la que se proporciona, para llenarlo, el sentimiento de pertenencia, una especie de olor a establo grato al ADN mitocondrial. El otro ingrediente del guiso nacionalista es el agravio, que genera un calorcillo vindicativo estimulante para la masa muscular, aunque menos para las neuronas. Todo esto vale también, claro, para el nacionalismo español, cutre si los hay.