Durante los últimos quince años, un número creciente de agricultores del norte de Europa se ha lanzado al cultivo de la viña, algo que parecía impensable en países como Dinamarca o Suecia. Animados por el incremento global de la temperatura, especialmente en el norte del continente, estos viticultores escandinavos se encuentran entre los pocos que consideran que el calentamiento global puede ayudar a diversificar el sector agrícola en aquellas latitudes. Los científicos parecen estar de acuerdo en que un ligero calentamiento podría ser favorable para la agricultura del norte de Europa, pero ese beneficio se desvanecería rápidamente. La escasez de agua y el aumento de la temperatura en el sur de Europa cualquier tendencia positiva del norte. Sin remontarnos demasiado enel tiempo, durante la ola de calor del verano de 2003, en el centro y sur del continente sufrimos caídas de la producción de agrícola de más del 30%. Si además entran en juego factores como el aumento del nivel del mar, que pondría en situación de riesgo a millones de personas que habitan en las costas, no resulta descabellado vaticinar peores condiciones para la agricultura, que se sumarían a los problemas de salud generados por intensas olas de calor. Pensándolo mejor, no es una buena señal que se pueda producir vino cerca del Círculo Polar.