Y ahora qué? ¿En qué posición se quedan ahora todos aquellos que durante años y años han hecho del agua un argumento político en la Comunitat Valenciana? ¿Qué vamos a hacer ahora los valencianos para contrarrestar el pacto entre los socialistas y los populares castellano-manchegos para blindar en la reforma de su Estatuto una reserva de seis mil hectómetros cúbicos, que no sólo supone el fin del trasvase Tajo-Segura, sino que además pone en peligro, aún más si cabe, el caudal del Júcar que llegará en un futuro a tierras valencianas? ¿A qué situación nos ha conducido afrontar la problemática del déficit hídrico en la Comunitat Valenciana con torrentes de demagogia?
La situación es dramática, como se advierte en un estudio de la Universidad de Alicante, recogido hoy en estas mismas páginas. Se hace necesario un pacto del agua, que inexorablemente pasa por un acuerdo previo sólido entre todas las partes implicadas en la Comunitat Valenciana. Y para llegar a un consenso es necesario evitar el electoralismo con el que se ha tratado el asunto en los últimos años. Sólo anteponiendo los intereses generales a los partidistas y poniendo todas las cartas boca arriba sobre el tapete se darán las condiciones para alcanzar una firme postura que pueda contraponerse al acuerdo castellano-manchego. Nos estamos jugando demasiado en este envite y no podemos permitirnos el lujo de mostrar ni un asomo de flaqueza.