Ni me acuerdo de cuándo conocí a José Camarasa. Él seguro que sí, porque tiene memoria, que es lo que le hace falta a muchos. Pero le recuerdo de toda la vida con los dientes apretados y dispuesto a todo. Siempre que he tenido oportunidad de preguntarles, aunque no hacía falta, a los secretarios generales del PSOE por los diputados socialistas que más trabajan, lo han puesto entre los primeros. De modo que saber que deja las Corts Valencianes para irse de vicepresidente a Bancaixa, como pueden imaginar, es una mala noticia para todos, menos para los del PP de Rafael Blasco. Así son las cosas. Igual es bueno para la institución financiera e ignoro si ha sido por haber conseguido adaptar a los nuevos tiempos el partido en el «cap i casal», sin que se haya oído una voz más alta que otra, pero el premio no ha sido para él, sino para Camps. Como si sobraran «camarasas».