El crimen fue en Granada: eso es lo único cierto, después de setenta y tres años. El crimen fue en Granada pero en la fosa de Alfacar no han aparecido los restos ni aparecerán. «Sin comentarios. Si no hay nada, no hay nada». ¿Por qué no hablas, Laura García Lorca? Entre Manolo el comunista y el padre de Enma Penella, de la CEDA de Gil Robles, nos han traído de un lado a otro, a unos más que a otros (¿verdad, querido Gibson?)Los Rosales, la Falange, Queipo de Llano, la CEDA, la puta guerra, la más puta represión, el llanto de las madres, las hermanas, las novias, las esposas, los novios, los hijos, ¿por qué no hablas, Laura García Lorca?
Cuentan que en toda lationoamérica sólo hay un monumento a Federico, precioso, cual mausoleo, en una gran casa cuyo dueño fue un tal Amorín, español que hizo saga en Uruguay y en Argentina. Pero Amorines hay muchos, me dice la maga. Sí, le contesto, pero ¿por qué no hablas, Laura García Lorca?
Cuentan también –ahora cuentan muchas cosas- que hay un osario en Granada, oculto, modesto, anónimo. Y otro en Nueva York, y en Cuelgamuros, y en dónde más. ¿Por qué no hablas, Laura García Lorca?
Se preguntan, por supuesto, la razón de aquel viaje a Granada, en plena represión, en plena guerra: le ofrecieron varios escapes y los despreció todos. Se fue a buscar el refugio materno, la tranquilidad del hogar, el fuego protector de la vida ¿Qué le podía pasar a él en Granada? ¿Qué le podía ocurrir al hijo de un hacendado de toda la vida? Por cierto, Gibson, no hay hacendados progresistas. «Asesinado por el cielo,/entre las formas que van a la sierpe/y las formas que buscan el cristal,/dejaré crecer mis cabellos.». (Federico) ¿Por qué no hablas, Laura?