El Levante UD comienza una nueva era con el inicio de 2010, una etapa de renovadas ilusiones tras el cambio de consejo de administración que preside Quico Catalán. Tras un periodo de grandes riesgos, llega el momento de trazar una línea recta hacia la definitiva salvación financiera del club y de asentar las bases que lleven al Levante UD, en los próximos años, a consolidarse social y deportivamente como el tercer equipo puntero de la Comunitat Valenciana. Antes, queda mucho trabajo por hacer hasta que el proceso concursal que ha salvado a la entidad de la disolución llegue a su final. En las próximas semanas, el club debe cerrar el acuerdo definitivo con los acreedores para dejar atrás una deuda que ronda los 90 millones de euros, un problema que puede ser menor si el club valenciano consigue pronto la ansiada recalificación urbanística. El sueño de rentabilizar el suelo del estadio del barrio de Orriols y obtener unos buenos millones para el relanzamiento del club está más cerca, una vez el Ayuntamiento de Valencia ha visto que la sociedad no está en manos sospechosas. El panorama deportivo también debe mejorar con el paso del tiempo. Garantizada la tranquilidad social con la presencia de Quico Catalán, el optimismo general debe atravesar las paredes del estadio y llegar al vestuario, donde también hace falta un buen impulso. Mañana, ante el Rayo Vallecano, el equipo tiene una excelente oportunidad de demostrar que el Levante UD ha recuperado la paz y la salud.