Hace 25 años no existía ni Belén Esteban ni «Dónde estás, corazón» ni tampoco internet. De ahí que, cuando la caravana de mujeres llegó a Plan, la reacción de las chicas fuera de rechazo. En el valle pirenaico de Chistau no se veía ni la segunda cadena de TVE, pero el circo que se montó era de tres pistas. Ahora hay mucha cultura de salir en la tele: la gente sabe cómo mirar a la cámara para responder en la calle a preguntas sobre la UE o sobre el crimen del vecino o lo que sea, monta números para que vengan los de la tele y se va a los programas a hablar de lo bien o lo mal que lo hace en la cama y de los cuernos que le han puesto. Se cabrearon al ver que en Plan había más periodistas nacionales e internacionales que mozos casaderos locales. Los pretendientes actuaron con alguna torpeza, pero con nobleza. Aquello fue bonito, de hecho, irrepetible. Ahora, con los «facebooks», lo de Plan sería imposible. Aquello fue cara a cara.