Esta no es obra a realizar en el período brevísimo de días, ni de meses; es obra de años, para la cual se necesita la asistencia de quienes hoy gobiernan, de quienes estén en la oposición, de quienes sirven al régimen republicano y, oidlo bien, de quienes están en contra de él; porque quienes por patrocinar el régimen republicano una empresa de esta naturaleza le negara su asistencia y su auxilio, serían, no enemigos del régimen, sino unos miserables traidores a España». Así se expresaba Indalecio Prieto, en Alicante, en 1933, en referencia al proyecto de trasvase Tajo Segura.
El agua no es solo un elemento básico para la vida humana, sino también un bien escaso no repartido de manera homogénea e igual entre los territorios y base imprescindible para el desarrollo económico, territorial y social. Es un bien esencial cuya regulación y ordenación en cuanto a las grandes políticas del agua y la distribución de este recurso debe estar bajo la responsabilidad y tutela del Estado para que disponga de instrumentos para responder a situaciones extremas, establecer la necesaria cooperación y política de solidaridad, de cohesión entre territorios para atender las necesidades hídricas de todos y todas.
A esta idea fundamental responde lo establecido en nuestra Constitución en el artículo 149.1.22, al atribuir al Estado la competencia exclusiva en «la legislación, ordenación y concesión de recursos y aprovechamientos hidráulicos cuando las aguas discurran por más de una comunidad autónoma…». Tarea que acorde con un Estado como el nuestro ampliamente descentralizado debe ejercerse desde el mayor nivel de cooperación y participación de las comunidades autónomas.
Esta idea básica convertida en norma constitucional para nosotros los socialistas valencianos, no solo ha de ser respetada y cumplida por todos, sino que además debe defenderse como principio rector de la actividad legislativa en las grandes cuestiones de política de agua en España. A partir de ahí parece evidente que son las normas estatales en pleno vigor y perfectamente conformes a la Constitución las únicas que regulan y deben seguir regulando el trasvase Tajo-Segura, y no por la comunidad de Castilla-La Mancha. No cabe, pues, que el proyecto de Estatuto de Autonomía de Castilla-La Mancha establezca regulación alguna con carácter normativo sobre política hídrica que exceda lo establecido en la Constitución como viene pretendiendo, mas allá de dejar testimonio simbólico de sus libres y siempre respetables aspiraciones o deseos en pura y exclusiva atención a sus intereses particulares.
Pero además, los socialistas valencianos vamos a seguir defendiendo con claridad, rotundidad, firmeza y sin escondernos o claudicar ante nadie, el pleno mantenimiento del trasvase Tajo-Segura, por ser parte esencial del modelo que los socialistas valencianos y el conjunto del PSOE venimos defendiendo desde hace años, para garantizar el agua necesaria para su desarrollo económico y social de la Comunitat Valenciana. Sustentado básicamente en el Programa Agua, la red de desalinizadoras, cuantiosas inversiones que se vienen desarrollando de mejora de la utilización del agua en todos sus usos, y el mantenimiento del Tajo-Segura por ser un trasvase sostenible desde el punto de vista económico, medioambiental y plenamente justificada su necesariedad.
El trasvase Tajo-Segura no es un proyecto que requiera de nuevas inversiones. Existe y está en uso desde 1979, no supone ninguna intervención sobre el medio. La tremenda importancia del mantenimiento del trasvase para la economía alicantina y el conjunto de nuestra economía es más que evidente. Que las organizaciones representativas de los regantes y usuarios, y gran parte de la sociedad valenciana, hayamos tenido, con el compromiso e implicación sin ningún tipo de medias tintas de los socialistas valencianos, que movilizarnos para eliminar de la propuesta inicial del Estatuto castellanomanchego la caducidad del trasvase en 2015, el término «reducción progresiva», no deberían haber sido necesarias porque nunca debieron haber sido formuladas como propuesta.
El último dislate evidencia si cabe todavía más el tipo de problema ante el que nos encontramos: una reserva hídrica global de todas las cuencas que atraviesan el territorio de Castilla-La Mancha de 6.000 hectómetros cúbicos, empeora si cabe las propuestas iniciales porque ahora se ven también afectados el Xúquer y la práctica totalidad de las cuencas de España. Por tanto, defendemos la continuidad del trasvase Tajo-Segura por coherencia con la necesidad de una política de Estado en materia de agua, por coherencia con la Constitución, porque desde hace años el trasvase forma parte del modelo hídrico del PSOE, y por supuesto, claro que sí, en defensa de los intereses de los valencianos y valencianas con los que no pensamos transaccionar.
Y una vez más, el Gobierno de la Generalitat y el presidente Camps, incapaces de liderar las respuestas a los grandes retos de la Comunitat, incapaces de plantear un cambio de modelo económico, porque ellos fueron los que crearon precisamente el que ha de ser sustituido, y porque el PP desprecia el ejemplar esfuerzo para hacer propuestas para el debate de las organizaciones empresariales, incapaz de tomar posición en el debate sobre las cajas de ahorros valencianas. Y ahora, definitivamente, el PP y el presidente Camps son incapaces de defender el trasvase Tajo-Segura.
Tal vez Camps, el gran maestro de pervertir el debate sobre la política de agua y convertirlo en mentiras y arma arrojadiza, ahora sea víctima de su propia irresponsabilidad, o María Dolores de Cospedal haya aprendido y quiera hacer lo mismo… O tal vez más sencillo, De Cospedal aprovecha la tremenda debilidad del PP valenciano y del presidente Camps recordándoles sus vergüenzas e indecencias en Gürtel, para amordazarlos y dar ordenes directas a la Generalitat Valenciana, que debe estar al servicio de los valencianos y valencianas y no de la calle Genova y del PP.
El presidente Camps y el PP han hecho caso omiso a nuestro ofrecimiento sincero y leal de diálogo institucional en defensa del trasvase Tajo-Segura. La respuesta, su silencio ya escandaloso, y uno de sus voceros hablando de debates del pasado que solo sirve para esconder su verdadera posición.