En los 30 años transcurridos desde que se emitiera, en verano de 1979, el primer pronóstico oficial del Centro Europeo de Predicción a Medio Plazo, la fiabilidad de los boletines meteorológicos ha avanzado a paso de gigante. Un pronóstico actual a cinco días vista es tan fiable como una predicción a 48 horas realizada a finales de los setenta. Los increíbles adelantos en meteorología se han visto respaldados por avances vertiginosos en la informática, ya que el Centro Europeo de Predicción, cerca de Londres, emplea supercomputadoras que devoran millones de parámetros cada hora para ayudar a los expertos a emitir predicciones cada vez más acertadas. Los ordenadores procesan datos recogidos por satélites, globos sonda y estaciones terrestres y marítimas para elaborar mapas con una resolución -y anticipación- cada vez mayor, que ayudan a las agencias nacionales en sus pronósticos regionales. Quizá la próxima frontera de la ciencia meteorológica se encuentra en predecir los adversos fenómenos, localizados y repentinos, a que estamos tan acostumbrados en la vertiente mediterránea.
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