Desde un punto de vista político no cabe duda que, salvo sorpresa de última hora, el «Test match» más esperado del año va a ser la cita en las urnas que se va a dar en Cataluña, ya sea en otoño como inicialmente está previsto o quizás antes en función de los acontecimientos.
El tripartito que se plasmó en el Tinell, nació como una alternativa viable a CiU y al PP que en aquel momento era el partido hegemónico a nivel general. El Tinell se había comenzado a construir ya en 1999 y con mayor vigor en el verano de 2000 con el pacto Maragall & Zapatero que aupó a este último a la secretaría general.
Era sin duda una apuesta tan arriesgada como necesaria para los socialistas que se sustentaba en el dibujo que describimos a continuación : Aislamiento del PP «Cordón Sanitario» y la reproducción de un esquema de alianzas parlamentarias tanto en Barcelona como en Madrid, finalmente CiU quedaba relegada a ese puesto que la izquierda reserva con una frase cargada de especial sarcasmo «Derecha Civilizada», aquella Derecha que según no sé qué criterio es civilizada y se debe contar con ella, más que nada porque si no se hace así no se alcanzaban las mayorías previstas para la reforma del Estatuto, que por ironías del destino acabó pactando un Mas que miraba al horizonte de la Sociovergencia en un ejercicio de espejismo institucional y un Zapatero que terminó dándosela con queso cuando no movió ni un dedo para impedir el Tripartito esta vez en su segunda versión.
El escenario que salga de las urnas catalanas puede marcar tendencia a nivel nacional en el juego de mayorías con las vistas puestas a un posible cambio en la Moncloa. Previsiblemente CiU vuelva a ser la lista mas votada. A partir de ese punto las encuestas dicen que el Tripartito no suma la mitad más uno de los diputados. En este extremo hay que subrayar que parece improbable que el señor Mas vuelva al notario, puede que se trate de sumar a la moda de la aritmética variable pero el deterioro que ha adquirido la relación entre CiU y el PSC son un palo en la rueda .
Las ganas de UDC y en especial de sus líderes Duran y Sánchez-Llibre de adquirir protagonismo en Madrid e incluso de tener una cartera ministerial, puede reforzar la idea de un pacto CiU-PP sustentado en el apoyo parlamentario como el que se llevó a cabo en el periodo 1995-2003, más aún teniendo en cuenta que el mismísimo Aznar ya con la mayoría absoluta nunca cesó de ofrecer la entrada al Gobierno de un representante de CiU. El último factor a tener en cuenta es el de la aparición en escena por un lado de los partidos regeneracionistas UPYD y Ciudadanos y, por otro, la escisión de Esquerra, Reagrupament que puede aportar una de las novedades mediáticas: la entrada de Joan Laporta en política.
Miembro de la asociación joventut i política