Por fin Alarte se ha apeado del burro y le ha dado el «placet» a la operación urdida en Benidorm. Al secretario general del pesepevé se ve que le cuesta enterarse de qué va esto, pero poco a poco están logrando meterlo en cintura. Hay cosas, Jorge, que son de cajón y la coincidencia en que la organización que diriges (?) necesita un revulsivo es unánime. Gracias al episodio de Benidorm, la ocasión la pintan calva. De siempre se ha dicho en sectores progresistas que los votantes de izquierdas perdonan menos las actitudes éticas y estéticas poco edificantes. Pues bien, el ejemplo que está ofreciendo gran parte del equipo de gobierno de la capital turística con esas donaciones abnegadas a unas siglas de las que fueron expulsados hace nada, sitúan al partido en una esfera desconocida. Produce emoción contemplar cómo los dirigentes han salido de forma escalonada, sin ostentación, a defender la nobleza de estas donaciones. La verdad es que llega a lo más hondo del ser humano. Y a aquellos otros militantes, que se llevan chupando una travesía del desierto divina en la oposición por defender coherentemente unos modos de actuación, no hace falta decir hasta dónde les llega y qué debe tocarles. Pero el revulsivo se ha logrado. Estamos ante algo que es mucho más que un partido. Un partido con aristas de oenegé. Y en todo esto se ve, sin duda, la mano de la anterior secretaria de Estado de Cooperación Internacional, Leire Pajín, que no ha podido abandonar por completo la actividad desplegada en su anterior etapa y que ha querido acercarla a su entorno histórico, conocedora de las necesidades existentes en él. No sólo tenemos el tercer mundo en otros hemisferios. También está aquí, alrededor de nosotros. Y lo que es políticamente hablando, la penuria del pesepevé hace tiempo que nadie la discute.