Señala el periodista Donatien Garnier en el recién editado anuario El estado del mundo 2010 la necesidad de que la comunidad internacional siente pronto las bases para la consideración jurídica de una nueva categoría de refugiados, no incluida, por razones obvias, en la Convención de Ginebra de 1951: los "refugiados climáticos". Cada año, miles de personas se ven afectadas por desastres atmosféricos que destruyen sus viviendas, su medio de vida, y se ven obligadas a desplazarse a otras ciudades y, a veces, a otros países. En la actualidad, según ACNUR, se estima que algo más de 42 millones de personas tienen la condición de refugiado por causas diversas en todo el mundo. Intermon Oxfam señala en un reciente informe que cerca de 26 millones pueden ya ser considerados refugiados climáticos y que esta cifra se incrementa en un millón de personas cada año. Asia meridional y África con las regiones del mundo más afectadas. Y a ello habrá que sumar en el futuro, los afectados por el calentamiento global que amenaza con inundar algunas islas del Pacífico y del Índico, como Tuvalu, Vanuatu o las Maldivas.
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