El presidente de la Generalitat Valenciana, Francisco Camps, y su homólogo de la Región de Murcia, Ramón Luis Valcárcel, se reunirán en Valencia mañana para trazar una estrategia común en dos direcciones. Por una parte, la central, es to es, la pretensión de la autonomía de Castilla -La Mancha de incluir en su estatuto una reserva hídrica de 6.000 hectómetros cúbicos como alternativa a la caducidad del trasvase Tajo-Segura, cuestión en la que van de la mano los partidos manchegos y que ha desatado gran controversia en las comunidades que se sienten perjudicadas por la medida. Por otra parte, la disputa interna, es decir, la que enfrenta a Camps y Valcárcel con Maria Dolores de Cospedal, secretaria general del PP y presidenta de la formación política en Castilla-La Mancha, férrea defensora de los intereses de su región. Valencia y Murcia van de la mano para resituar la decisión de La Mancha y rebajar la convicción de Cospedal. Son los mismos problemas que afectan al líder de los socialistas valencianos, Jorge Alarte, inflexible con la pretensión manchega, quien se ha reunido con su homólogo murciano, Pedro Saura, para organizar un frente común de respaldo a sus tesis ante el socialista Barreda, adalid de la reforma del Estatuto, cuya nueva cláusula observan con incertidumbre. La tensión de ambos partidos entre regiones les ha llevado a sumar esfuerzos. No sólo el PP de Valencia y Murcia confía en una solución negociada y positiva; también los socialistas de ambas autonomías bosquejan juntos su estrategia.