Desde que en 1863 se reglamenta el juego en un pub inglés, el fútbol no ha dejado de expansionarse por el mundo. A tierras valencianas llega a primeros del siglo pasado, a través de los marineros de los barcos británicos, que lo practican en los solares próximos a los puertos. También los jóvenes que siguen estudios en Madrid, Barcelona, Suiza y la propia Inglaterra imponen la moda a su regreso. Una tercera vía de introducción son los exportadores de naranja que viajan a las Islas, aprenden sus reglas y lo practican luego a la vuelta. El impacto y el atractivo que provoca el foot-ball es tal, que ya en 1902 comienzan a fundarse los primeros: Deportivo Español, Club Valencia, Rat Penat, Hispania, Levante, Cabanyal, Burjassot... El juego, por tanto, es anterior a su organización, que no se produce hasta 1909, cuando los clubs se agrupan y fundan la Federación Valenciana, cuyo centenario, ahora, viene a conmemorar una efeméride más popular que oficial, más lúdica que institucional. Desde aquella primitiva distracción que gana adeptos desde las clases populares a la burguesía acomodada, hasta el espectáculo de masas en el que ha devenido, el fútbol es un fenómeno social de gran arraigo en nuestra tierra, como lo demuestran los millones de aficionados que lo siguen, o los 83.000 valencianos federados que lo practican, desde infantiles a veteranos. El centenario de la FFCV es algo más que el de una organización. Es la demostración palpable del enraizamiento social de unos sentimientos y la solidez de una pasión: el fútbol.