Ha sido muy comentado el calificativo utilizado por el señor Villalonga hacia Santiago Grisolia, Presidente del Consejo Valenciano de Cultura, al que ha llamado sátrapa, entre cuyas definiciones se encuentra la siguiente «aquel que gobierna despóticamente». A la vista del funcionamiento actual de la vida política valenciana, da la impresión de que el destinatario de la misiva del ex conseller no es el único que merece recibir dicho calificativo. La reciente decisión del Presidente del Ejecutivo Valenciano de sacar del Consejo de Bancaixa a los cargos propuestos por el PSPV, de ser cierta y confirmarse, plantea un escenario sumamente inquietante.
Siempre ha sido obsceno el reparto del botín de los ámbitos de decisión de las Cajas de Ahorros por los partidos políticos, algo que no parece responder a lógicas de eficacia en la gestión y únicamente podía descansar en garantías de transparencia para la utilización del dinero, pero está posibilidad salta absolutamente por los aires si se configura un Consejo monocromático que actúa al dictado de las decisiones de un Ejecutivo que puede tener la tentación de convertir la principal Caja de la Comunidad en un añadido del Gobierno Valenciano y utilizar el dinero de los clientes desde una óptica partidista.
Me da la impresión de que el tema no está totalmente cerrado, todavía tenemos que escuchar diferentes voces, es de esperar la opinión de los empresarios valencianos, tan preocupados últimamente por la situación económica que está atravesando nuestra Comunidad, indispensable escuchar a la entidad fundadora de la Caja de Ahorros de Valencia, la Real Sociedad Económica de Amigos del País, que también dispone de Consejeros en la entidad y no parece que coincida su trayectoria centenaria con la asunción de este tipo de atropellos y, por supuesto, falta la voz de los sufridos clientes que exigimos una explicación de lo que está ocurriendo para obrar en consecuencia con la disposición de nuestros ahorros.
Profesor de Política Social de la Universitat de València