Un estudio publicado en Science por científicos de la Universidad de Edimburgo asegura que el metano liberado por la capa de hielo subterráneo en el Ártico se ha multiplicado por tres en los últimos años, lo que podría derivar en un incremento de 10 grados en la temperatura media de la zona para el año 2100. La capa de hielo o «permahielo» encierra billones de toneladas de metano, un gas cuya contribución al calentamiento global es 23 veces mayor que el del dióxido de carbono (CO2). La contribución del Ártico es todavía menor que la de la selva amazónica, la cuenca del Congo o los arrozales de Asia, pero puede crecer en progresión geométrica en los próximos años y es un claro ejemplo de cómo uno de los efectos del cambio climático genera alteraciones que agravan y aceleran el proceso. El otro foco de atención de los científicos es la contribución de la actividad ganadera a las emisiones de metano. La Universidad de Bonn, en Alemania, quiere calcularlo al detalle y buscar soluciones. Según cifras oficiales, la digestión de 4 millones de vacas lecheras generó en 2007 unas 450.000 toneladas de metano, el 2,1 por ciento de los gases invernadero de Alemania.
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