Acostumbrados como están los habitantes del área mediterránea a que las estaciones más lluviosas sean otoño y primavera, a pocos les habrá parecido normal el tiempo de las últimas cuatro semanas. Para colmo, las temperaturas han sido muy bajas para la época del año. El hecho de que los temporales de nieve se hayan cebado en zonas con elevada densidad de población (Europa, China o Corea) ha abierto mucho espacio en la prensa a las consecuencias de un invierno crudo. Suerte que los climatólogos, cuando han tenido la oportunidad en los medios de comunicación, han puesto este arranque del invierno en perspectiva: una situación excepcional en un contexto de calentamiento más o menos global. La temperatura media sigue subiendo, casi de forma inexorable, año tras año. Quienes se habrán alarmado, por razones muy distintas, son los pobladores de Alaska, Groenlandia y otras regiones árticas: allí se han registrado temperaturas primaverales este mes de enero, en algunos casos hasta 10 grados superiores a la media.
oscar@latitud55.se