Los equipos de arquitectos más importantes del mundo pugnarán por diseñar el futuro Parque Central de Valencia, 66 hectáreas (23 de ellas de zona verde) que actualmente están ocupadas por las vías de acceso a la estación del Norte, fábricas en desuso alineadas a la calle de San Vicente Mártir y espacios residuales de aparcamientos y cultivos en el centro de la capital.
Desde que en 1985 el Ayuntamiento de Valencia incluyó en su avance del Plan General de Ordenación Urbana un jardín tan grande como los Viveros sobre la playa de vías de Renfe, el Parque Central se mantiene como la gran asignatura pendiente, a pesar de haber sido elegida, junto con la apertura de nuevas avenidas de comunicación con el frente marítimo, la principal operación de transformación urbana.
Los 36 equipos internacionales de arquitectura que se han inscrito en el concurso de diseño son el mejor aval para que la ciudadanía piense que ahora sí va en serio ese proyecto. Tres veces se convocó a los especialistas para que aportaran ideas, pero la permanencia del tren hizo inviable la conversión de las vías en jardín. Pero ahora el túnel ferroviario está en fase de construcción y la superficie quedará libre en breve para nuevos usos, desapareciendo los muros que separan Russafa de Patraix.
En el camino ha quedado parte de la superficie verde proyectada. Habrá fincas en el polígono para financiar la operación, pero el reto es de altura y el proyecto deberá estar a su nivel.