Desde que se conociera la decisión de la consellería de Cultura de modificar el modelo por el que desde hace más de dos décadas se venía rigiendo el Circuit Teatral Valencià, las quejas de programadores y gestores culturales han ido en aumento al considerar éstos que los cambios pueden ser la puntilla que ponga fin a la programación teatral de muchos medianos y pequeños municipios valencianos.
El Circuit Teatral Valencià, que ahora es sustituido por un denominado Circuito Valenciano de Teatro y Danza, se fundó en 1988 y en la actualidad estaba formado por Teatres de la Generalitat y 63 entidades locales que se comprometían a contratar cada temporada a diez compañías profesionales, de ellas seis valencianas. Teatres aportaba un millón de euros de ayuda y los ayuntamientos pagaban la mitad del caché a las compañías y éstas recibían posteriormente la otra mitad de la Generalitat. Con el nuevo modelo, los ayuntamientos que integraban el Circuit tendrán que pagar la totalidad y posteriormente solicitar subvenciones, que ahora estarán abiertas a la totalidad de los municipios valencianos.
Mientras la consellería resalta que el nuevo modelo «democratiza» el sistema, protege la contratación de las compañías valencianas y, sobre todo, sirve para que las cuentas estén más claras, los gestores culturales acusan al Consell de «lapidar» un organismo que ha servido para vertebrar la escena llevando el tetro hasta muchas poblaciones que, sin la ayuda oficial, jamás podrían haber ofrecido espectáculos teatrales a sus vecinos. La inocuidad o no de la medida se verá pronto cuando se compruebe si mantienen las programaciones teatrales y si las subvenciones se conceden en base a la afinidad política de los equipos de gobierno municipales.