La Federación Valenciana de Municipios y provincias acaba de aprobar una ordenanza que permite multar a la gente que vive en la calle, a las mujeres que son explotadas en el ejercicio de la prostitución y a los que «perturben» la convivencia a criterio de la policía. La Federación sabe de lo que habla. En sus oficinas de Valencia, en la calle Guillem de Castro, cada noche, una docena de personas sin hogar ocupan los soportales que rodean su sede; eso sí, no en la fachada, viven en el soportal que queda a la derecha y detrás del moderno y céntrico edificio.
El grupo que pernocta allí cambia. Llegan pronto, colocan cartones y mantas, y duermen. Médicos del Mundo tiene su sede y alguno de sus proyectos en calles cercanas, somos vecinos, todos convivimos con la misma realidad, pero es evidente que cada uno lo enfrenta de forma diferente.
Nosotros pensamos que mantenerlo en la calle de atrás, oculto, no es solucionarlo. Pensamos que programas de atención social, de ayuda a personas sin hogar, albergues de transeúntes, comedores, son más útiles… pues anda que no hay opciones. ¿Multarlos?, ¿pretenden meterlos en la cárcel por acumulación de multas impagadas?; y si no es la cárcel, que sería un disparate, ¿cual es entonces el sentido de la medida? Tal vez, sólo tal vez, puede ser que pretendan ¿ocultarlos más hondo, forzarlos a moverse a otros municipios o a otras provincias más lentas a la hora de multar?
Suponemos que con esta propuesta, la FVMP persigue solucionar el problema que tiene en su calle de atrás mediante la hábil maniobra de colocar el problema en la calle de atrás de cualquier otro. Dos calles hacia el río, en Carniceros, en Médicos del Mundo, seguiremos trabajando, pero de frente.