Mira tú por dónde una masiva paella solidaria con Haití ha venido a socorrer a la 33.ª Copa del América, o por mejor decir a los festejos de inauguración del duelo entre los barcos grandes y, mayormente, a llenar con 5.000 personas la dársena, que era el principal vacío de este singular torneo invernal. O mejor dicho, finalmente, alguien ha sabido ver la oportunidad que presentaba la iniciativa de la Cofradía Internacional de Arroceros para meterla como principal atractivo del festejo inaugural del 7-F. Digo yo que ahora el Ayuntamiento de Valencia, la Generalitat Valenciana y la Delegación del Gobierno, es decir, los del Consorcio, que pondrán ocho millones para la Copa del América, se estirarán con el guiso multitudinario o, por lo menos, con el país arrasado por el terremoto, que es lo que se pretende. Si quieren, les doy la cuenta de Médicos sin Fronteras que es la ONG que recogerá la contribución de la merendola.