Si el Comité de Competición de la Federación Española de Fútbol hubiera tardado lo mismo en fallar que lo que ha empleado el de Derechos y Garantías del pepé en sancionar los casos de Ricardo Costa y de Manuel Cobo, a Cristiano Ronaldo le hubiera pillado su suspensión camino del Mundial de Suráfrica. No habría que descartar, por tanto, que Jorge Valdano intente fichar al diputado por Salamanca, Alfonso Fernández Mañueco, para que en un futuro razonable opte a presidir el órgano federativo a pesar de la resistencia del villarato. Mientras tanto el Madrid piensa agotar todas las vías a fin de lograr que su gran figura esté en Riazor tras la injusticia cometida con él porque el rival al que golpeó no sólo era mucho más bajito sino que, con esa pinta, quién podía pensar que fuera danés.
La gran diferencia entre un caso y otro es que mientras el sábado se podrá apreciar nítidamente si el Madrid se ha salido con la suya, en el otro terreno hay que indagar mucho más para saber si Ricky deja de jugar una vez que la resolución sea firme o si, por el contrario, ésta no va a frenar ninguna de las arrancadas que aún le queden por ofrecer. En fin, que entre unos y otros vaya semana que llevamos de castigos. A este paso nos vamos a quedar solos. El pepé no quiere que le ocurra y su secretario general ha calificado de excesiva la sanción a su antecesor. Junto a la tardanza –un poco más y se sabe antes la resolución del Constitucional sobre el Estatut catalán–, la reacción del entorno más próximo a Camps en contra de los designios de Madrid representa sin duda lo más significativo de este nuevo episodio. La hoja de ruta del president y la búsqueda de aliados se han convertido en una entelequia. Menos mal que la solución para los desajustes entre la plantilla de que dispone aquí, Rajoy la tiene clarísima: si pudiera, él también se iría a Suráfrica.