La Conselleria de Medio Ambiente pretendía instalar una Estación Depuradora de Aguas Residuales (Edar) entre Carpesa y Bonrepós i Mirambell para tratar las aguas de los colectores de otras poblaciones y verterlas ya limpias al barranco de Carraixet, y permitir su reutilización. Ya no podrá ser. Después de las críticas de los vecinos, algunas de ellas por su proximidad al casco urbano, empezará el ya conocido recorrido de este tipo de instalaciones en busca de un lugar en el que sea mejor recibida. Es sólo una muestra, una micromuestra, del fenómeno imparable y creciente de rechazo a este tipo de servicios que mejoran el medio ambiente y contribuyen al desarrollo sostenible de nuestra sociedad. Este rechazo ha hecho que en la capital de la CV sólo exista, por ejemplo, un ecoparque después de muchos años y en este momento siga parado el de Poble Nou. Esta actitud, que vemos por todas partes, convierte cada día en un grave problema para los valencianos el tratamiento de las basuras por las ideas preconcebidas y trasnochadas sobre el proceso de reciclaje. Estos apriorismos bloquean proyectos que sin duda mejorarían el bienestar general y llevan a callejones sin salida, como el que parece estar entrando la instalación del cementerio nuclear en España. Una inversión que se disputan tres municipios en contra de la opinión de los presidentes de sus respectivas comunidades, entre los que figura el promotor de esta iniciativa en su etapa ministerial, José Montilla.